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Archive for the ‘- 1º ESO’ Category

Como sabéis, para participar en el Certamen Literario de este año tenéis que escribir un microrrelato o microcuento. Pero, ¿qué es un microcuento?

Imagen Los microcuentos son textos narrativos de ficción cuya principal característica es la brevedad. Los autores de este tipo de narraciones no pueden detenerse a describir, ni dar detalles sobre la trama, ni concretar los elementos narrativos (tiempo, espacio…), ni pueden poner a sus lectores en antecedentes… Por eso, muchas veces tienen que sugerir más que decir, dejando en los lectores la responsabilidad de dar sentido al texto y de ir más allá de lo que se dice explícitamente en el relato. Otras de las características de los microcuentos es que con frecuencia buscan sorprender, quebrando las expectativas del lector, y que en ellos el título adquiere gran relevancia porque puede orientar la interpretación del texto (completando su significado, desvelando la intención del autor…). En cuanto al tono, en ocasiones son humorísticos, y en otras, son reflexivos, como pequeñas sentencias o aforismos de tipo filosófico, y pueden abordar cualquier tema.

Como ejemplo de lo corto que puede ser un microrrelato se suele citar el titulado “El dinosaurio”, de Augusto Monterroso, que dice así: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”

La mejor manera de entender el sentido de este género narrativo es a través de su lectura, así que aquí os presento varios enlaces donde tenéis distintas antologías de microrrelatos muy diversos:

Microcuentos en la página de Materiales de Lengua

Antología de microcuentos finalistas presentados a un concurso

Microrrelatos ilustrados

Microrrelatos brevísimos

Diez microrrelatos publicados en el Abc

Os recuerdo que los requisitos que tiene que cumplir el microrrelato que escribáis para el concurso son dos: que no supere las 130 palabras y que aparezcan en él tres términos elegidos al azar por los miembros del Departamento de Lengua. Esos tres términos son: el sustantivo “declive“, el verbo “simular” (que, obviamente, puede aparecer conjugado en cualquiera de sus formas) y el adjetivo “filantrópico“. El plazo para presentar los microcuentos termina el 16 de abril, así que todavía estáis a tiempo. ¡Animaos a participar! ¡Y sin copiar!(En las clases de Lengua tenéis toda la información sobre las bases, premios, plazos, etc.).

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CORTOM~1En la clase de 1º ESO C hemos visto el cortometraje “Cuerdas”, dirigido por Pedro Solís, que ha ganado este año el Goya al mejor corto de animación (he decidido no colgarlo en el blog porque, tras haberlo visto, me enteré de que se había subido a Internet ilegalmente y de que el autor estaba pidiendo que no se difundiera). El caso es que les propuse a mis alumnos que escribieran un relato basándose en el corto que habían visto. Les di libertad para cambiar el título o cualquier otro aspecto de la historia original (el nombre de los personajes, el punto de vista, el desenlace, etc.). El resultado ha sido muy variado. Aquí podéis leer varios de los textos que escribieron después de ver este emotivo cortometraje (estas son las versiones ya corregidas, sin faltas de ortografía, aunque he de decir que, en algunos textos, apenas he tenido que hacer correcciones).

Ángela García adoptó el punto de vista de la protagonista, que le cuenta la historia a uno de sus alumnos veinte años después:

“Cuerdas, la historia”

Pues verás, un día iba yo paseando por los pasillos del orfanato cuando de repente escuché a la directora hablar con una señora. Estaban hablando sobre un niño. El niño estaba sentado en una silla de ruedas muy rara. Parecía un carrito para bebés. Él era moreno, tenía unos ojos gigantes de color verde y unos dientes muy blancos y bonitos. La directora me vio en la puerta y que ordenó que fuera con los otros niños.

A la mañana siguiente la profesora nos le presentó diciendo: “Este es Guillermo, vuestro nuevo compañero. Ya veis que es diferente, pero tratarlo como uno más”. La profesora le puso en una mesa detrás de mí y cuando se fue a explicar la lección me giré para saludarle. Él me respondió con una sonrisa. A la hora del recreo le dije:

- Hola, me llamo Jodie. ¿Quieres jugar con nosotras?

No me respondió.

- ¿No sabes hablar?

Puso una mueca de disgusto.

- ¿Puedes mover las manos?

Le cogí una mano, la levanté un poco y cayó como si estuviera muerta. Entonces Guillermo miró a otros niños que estaban jugando al fútbol y su cara pasó de expresar felicidad a expresar tristeza. Comprendí lo que le pasaba. Fui a por una cuerda que estaba en el suelo y se la até a la pierna. Le puse un balón frente al pie mientras me colocaba de portera. Tiré de la cuerda y el balón fue lento pero terminó entrando en la portería. Fui a abrazar a Guillermo y se puso muy feliz.

Pasaron las semanas y Guillermo y yo nos hicimos muy amigos. Jugábamos a las palmas, a los piratas, al fútbol… y cada martes leíamos un libro en el banco que hay bajo el árbol más grande del jardín. Cuando llegó el otoño jugamos con las hojas del suelo. Nos lo pasábamos tan bien juntos…

El 3 de diciembre fue un día muy triste para mí. Iba caminando por los pasillos del colegio cuando oí a la directora hablar con la misma señora de hacía meses. Estaba contándole que Guillermo había muerto esa misma noche mientras dormía. Yo fui corriendo hacia su silla de ruedas, mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas, cogí el trozo de cuerda que utilizaba para jugar con él y me lo até a la muñeca.

¿Respondo con esta historia a tu pregunta de por qué llevo esta cuerda, Samuel?

Ángela García

Carmen Campo decidió titular a su historia “Un nudo”, como símbolo de la unión que existía entre los dos niños:

“Un nudo”

Un día llegó al colegio de Alicia un niño llamado Daniel. Él tenía parálisis cerebral, pero Alicia no lo sabía. Los dos tenían doce años e iban a la misma clase.

Ella hacía lo posible para que Daniel se integrase pero él no hablaba ni se movía, así que era complicado. Entonces a Alicia se le ocurrió un buen sistema, utilizando unas simples cuerdas y atándolas a sus extremidades: de esta manera podía moverle de acá para allá sin ningún problema.

Alicia se daba cuenta de la maravillosa amistad que había forjado con Daniel, su mejor amigo. Ella solo iba al colegio para verle a él, jugar con él, todo era él, él y él. Se había enamorado de Daniel sin apenas darse cuenta.

Un día, Alicia no encontró a Daniel por ningún lado, ni en la biblioteca ni en clase. Daniel estaba en el despacho de la directora, muy enfermo y cansado. Alicia se quedó junto al chico durante todo el recreo. Encendió el tocadiscos y se dispuso a bailar con él, le levantó de la silla, le cogió e imaginó que andaban juntos, bailaban y viajaban por todo el mundo.

La niña no era consciente de lo enfermo que estaba su amigo, pero algunos profesores y alumnos se temían lo peor. Alicia no sabía que ese había sido su último día juntos.

Al día siguiente, llegó la primera al colegio para jugar con Daniel, pero no estaba en ningún sitio. Alicia pensó que lo encontraría otra vez en el despacho de la directora, pero cuando llegó, oyó a los padres de Daniel hablando con la profesora. Daniel había fallecido. María, la profesora, se lo explicó todo. Entonces Alicia no pudo evitar echarse a llorar. Le quería más que a nadie.

Nunca le olvidó a pesar del paso del tiempo, y menos el momento en que él tocó por primera vez sus manos, con sus manitas pequeñas y deformadas. Desde ese día, ella siempre guardó el último trozo de cuerda que había enganchado a su silla de ruedas. Un nudo que les uniría para siempre, porque ese día que cambió sus días jamás lo olvidarían.

Carmen Campo

Carlota Martínez, muy atrevida, se atrevió a escribir la historia en verso, también desde el punto de vista de María:

“Un pedacito de él”

Yo, María, he decidido contaros mi historia:

Cuando era pequeña vivía en un orfanato.

(Sé que parece tenebroso,

pero no era ni oscuro ni misterioso.)

A mí me encantaba esa escuela,

pues era enorme, no era pequeña.

Allí hice un montón de amigos.

Éramos todos especiales,

pero sobre todo un niño:

él tenía parálisis cerebral

y eso le hacía aún más especial.

Yo le quería un montón,

pues pese a sus dificultades,

todo lo intentó.

En los recreos, yo siempre trataba

de ayudarle a correr,

como un niño normal suele hacer,

un día chutó un balón,

otro día bailó una canción.

Sin duda alguna, ¡era un campeón!

Una tarde, mientras por el orfanato paseaba

me encontré una silla de ruedas abandonada.

Era la de mi amigo… ¡había fallecido!

Yo muy triste y sola me quedé,

Me preguntaba: ¿por mi culpa pudo ser?

La persona a la que más quería se había ido…

para siempre había desaparecido.

Hoy día trabajo como maestra en una escuela,

y siempre llevo conmigo un pedacito de él

pues nunca jamás yo le olvidaré.

Carlota Martínez

Paula Zorrilla decidió que su versión de la historia tuviera un final muy diferente al del cortometraje:

“Superado”

 Había una vez un niño con un grave problema que no le permitía hablar ni moverse. Su nombre era Juan.

Él era huérfano, y vivía en un orfanato con más niños que se burlaban de él porque no podía jugar. Juan se sentía mal porque siempre estaba en su silla de ruedas en un rincón. Hasta que un día llegó una niña nueva al orfanato llamada Carmen. Ella era muy alegre, risueña y se llevaba bien con todos los niños.

Un día vio que Juan estaba llorando, se le acercó y empezó a preguntarle muchísimas cosas, pero él no podía contestar. Ella pensaba que lo que le pasaba era que no conocía a los demás niños. Entonces fue a presentárselo, pero como ya le conocían y no se llevaban bien con él, le empezaron a tirar piedras y Carmen, al ver lo que pasaba, se le llevó corriendo y comprendió por qué lloraba. Desde ese día juró que serían los mejores amigos y que le protegería de los demás. Ella jugó con él a la comba, al fútbol, a las palmas, y le leyó muchísimos cuentos. Carmen estaba más feliz que nunca, porque aunque Juan no pudiese hablar ni moverse, lo pasaba muchísimo mejor con él que con las otras niñas. Ella tenía la esperanza de que algún día su amigo se recuperaría.

Un día estaban jugando al fútbol y Juan chutó el balón. Carmen se puso contentísima y empezó a saltar. Al día siguiente, cuando sonó el timbre para salir al recreo, la profesora le dijo a Carmen que Juan no podía salir a la calle porque se encontraba mal. Entonces Carmen se quedó con él en clase y estuvieron escuchando música.

Pasaron dos o tres días y Carmen iba por el pasillo y se encontró con la silla de ruedas de Juan vacía. Fue a buscar a la profesora y, al contarle lo que pasaba, ella también se asustó porque no tenía ni la menor idea de dónde estaba Juan. Juntas fueron a buscarle y se llevaron una gran sorpresa cuando le encontraron en la calle dando un paseo. Al ver que Juan ya podía caminar se alegraron muchísimo y la profesora llamó al médico para comprobar que estaba totalmente recuperado. Cuando el médico le revisó dijo que estaba curado, que era uno de los pocos y raros casos en los que sucedía eso y que no les había dicho antes que existía esa posibilidad para que no se hicieran ilusiones.

El médico le puso un tratamiento nuevo a Juan para que empezara también a hablar y a realizar movimientos más precisos y rápidos.

Desde aquel día nadie volvió a pegarle ni a reírse de él, porque ya era un niño normal como todos los demás. Pero él sólo confiaba en una persona, y esa era y siempre sería su amiga Carmen.

 

Sheila Revuelta también decidió contar la historia desde el punto de vista de María:

 

“Cuerdas”

El día en que el niño de la silla de ruedas llegó al orfanato yo estaba, como siempre, saltando por los pasillos.

Tras presentarle en clase, nos explicaron que era un niño peculiar, aunque, al contrario que a los demás niños, a mí me pareció agradable.

En el recreo fui a jugar con él y descubrí que no podía moverse ni hablar, pero de pronto se me ocurrió la idea de atarle cuerdas a diferentes partes del cuerpo y tirar de ellas para así poder moverle. Aunque los demás niños me llamaban para que jugara con ellos, yo seguía con mi nuevo amigo interpretando diálogos, jugando al fútbol, leyendo libros…

Unos meses después, a la hora del recreo, la profesora me dijo que mi amigo estaba demasiado cansado como para salir a jugar al patio. Entonces se me ocurrió bailar con él y, tras unos instantes, logré que apareciera una sonrisa en su cara.

Al día siguiente vi su silla de ruedas junto a una de las cuerdas en el pasillo, y al oír hablar a la profesora supe que mi amigo había muerto. Tras la triste noticia, me até aquella cuerda que utilizaba para jugar con él a la muñeca.

Veinte años después me hice profesora de Educación Especial y aún continúo con la cuerda en mi muñeca, en recuerdo de aquel amigo de la infancia que me enseñó cuál era mi camino.

Sheila Revuelta

La versión de Héctor Puente es la historia de un amor de la infancia:

“Un amor para siempre”

Era un día el año 1986 en que la clase de 4º de Primaria esperaba a un nuevo alumno. Él se llamaba Carlos y tenía una enfermedad muy grave: sufría una parálisis cerebral. Al entrar en clase la profesora colocó la silla de ruedas de Carlos entre dos niños llamados Daniel y Miguel, pero a ellos no les gustó la idea de que el nuevo niño se tuviese que sentar junto a ellos. Delante de Carlos estaba sentada una niña que se llamaba María. Ella estaba muy ilusionada porque tenía un nuevo compañero. Cuando sonó la sirena del recreo, la profesora llevó a Carlos al patio. Allí se encontraba María con sus amigas saltando a la comba. María, al ver a Carlos tan solo, se acercó adonde él y le preguntó su nombre, pero se dio cuenta de que no sabía hablar. Entonces María se fue otra vez donde sus amigas y siguió jugando. Al cabo de cinco minutos cogió una cuerda, la ató en una barandilla y saltó con Carlos a la comba de una manera muy especial. Después de saltar a la comba, le leyó un cuento y de príncipes y princesas, pero se dio cuenta de que no le gustaba. Entonces cogió un balón, le ató una cuerda al pie a Carlos, puso el balón sobre él y tiró con fuerza de la cuerda para que el balón saliese disparado. Así consiguió que su amigo marcara un gol. Al día siguiente, María jugó con Carlos a los piratas y le ató una cuerda a las manos para poder movérselas y jugar con él también a las palmas.

Así pasaron los meses y María seguía inventando mil juegos para poder disfrutar con su amigo.

Un día, María estaba buscando a Carlos cuando escuchó cómo la profesora le contaba al director que Carlos había muerto mientras dormía. María se disgustó mucho, cogió la cuerda que empleaba para jugar con su amigo y se la ató a la muñeca.

Al cabo de veinte años, María empezó a trabajar de profesora en aquel mismo colegio. Mientras iba hacia la clase para dar Matemáticas a sus nuevos alumnos, se encontró con la silla de ruedas de Carlos, que todavía estaba en el colegio, y se puso a llorar al recordar la muerte de su amigo. María aún llevaba puesta la cuerda con la que jugaba con Carlos, y sus alumnos le preguntaron que por qué razón llevaba una cuerda atada a la muñeca. Entonces ella les dijo: “Es la única cosa que me queda de mi amor de la infancia, que aunque fue hace mucho tiempo, será un amor para siempre”.

Héctor Puente

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Nos despedimos…

Otro curso que está a puntito de acabar… Una foto para el recuerdo de mis alumnos de 1º ESO D. ¡Feliz verano a todos!

Y otra con la profe:

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Aquí os dejo el enlace a una entrada que creé el curso pasado. Puede resultaros útil para escribir vuestra versión modernizada de un cuento clásico. Os recuerdo que podéis modernizar los elementos de la historia (el lugar donde suceden los hechos, los personajes, las situaciones, etc.), inventar un desenlace sorprendente, o bien hacer una parodia (o burla) del cuento clásico.

Versiones modernas de cuentos clásicos

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¡Feliz año nuevo, chicos! En estos días que faltan para que lleguen los Reyes seguro que tenéis algún rato libre para hacer la tarea de Lengua. Lo primero, espero que estéis ya leyendo el libro de Los cinco tras el pasadizo secreto, porque en cuanto volvamos de vacaciones os voy a dar la ficha para que os pongáis con el trabajo. Lo segundo, otra de las cosas que podéis ir haciendo es darle un repaso a los tiempos verbales (tenéis la conjugación completa en los apéndices de vuestro libro de texto). Por último, aquí os dejo dos actividades:

1) Lee la teoría sobre el verbo que encontrarás en el siguiente enlace y realiza en tu cuaderno los ejercicios 3, 4 y 6 que vienen abajo:

El verbo. Teoría y actividades.

2) Escribe en tu cuaderno pequeño un texto que responda a una de las siguientes opciones (debes cuidar de un modo especial la ortografía: faltas, signos de puntuación, tildes, etc.):

  • Un texto narrativo: Cuento de Navidad.
  • Un texto informativo: una noticia relacionada con la Navidad en tu pueblo o en los alrededores.
  • Un texto de opinión: ¿Qué piensas de la Navidad?, ¿Qué es la Navidad para ti?
  • Una carta a los Reyes Magos diferente, en la que no pidas cosas materiales.

Si tenéis alguna duda acerca de lo que debéis hacer, podéis planteármela en esta entrada a modo de comentario.

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Sinónimos y antónimos

CON DICCIONARIO 

Con ayuda del diccionario de sinónimos y antónimos de El País cuyo enlace tienes debajo, escribe en tu cuaderno un sinónimo y un antónimo de las siguientes palabras: zozobra, hastío, obstinado, decepción, yermo, rehusar, exhaustivo, encomiar.

Diccionario de sinónimos y antónimos on-line

Ahora intenta escribir una oración con cada una de esas palabras demostrando que conoces su significado.

Como has visto, se trata de un diccionario muy útil, así que sería una buena idea que lo agregaras a tus “Favoritos”.

JUGANDO

Aquí tienes unas actividades sobre sinónimos y antónimos que puedes realizar on-line. Solo tienes que arrastrar las palabras que signifiquen lo mismo o lo contrario junto a sus sinónimos o antónimos, dependiendo del caso. Puedes hacer primero las del nivel básico y probar luego con las del nivel intermedio, que no son tan difíciles. La propia aplicación te hará ver tu porcentaje de aciertos:

Juegos de sinónimos y antónimos

Después, copia en tu cuaderno tres parejas de sinónimos y otras tres de antónimos que te hayan aparecido mientras jugabas.

EJERCICIO DE SUSTITUCIÓN

Por último, reescribe el siguiente texto en tu cuaderno tratando de sustituir todas las palabras que puedas por sus antónimos:

Tenía la Benina voz dulce, modos hasta cierto punto finos y de buena educación y su rostro moreno no carecía de cierta gracia interesante que, manoseada ya por la vejez, era una gracia borrosa y apenas perceptible. Más de la mitad de la dentadura conservaba. Sus ojos, grandes y oscuros, apenas tenían el ribete rojo que imponen la edad y los fríos matinales. Su nariz destilaba menos que las de sus compañeras de oficio, y sus dedos, rugosos y de abultadas coyunturas, no terminaban en uñas de cernícalo.

Misericordia, de Benito Pérez Galdós

Si tienes alguna duda, puedes planteármela en esta misma entrada a modo de comentario.

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Os animo también a que visitéis la revista del IES, que tiene un montón de artículos nuevos, y a que escribáis vuestra opinión acerca de alguno de ellos utilizando los comentarios. Los textos de vuestros compañeros de clase están en la sección de recomendaciones (Rubén, María), en la de noticias (Paula, Lorena) y en la de deportes (Pol). Y también hay otros artículos acerca de temas que pueden interesaros, como el uso de las nuevas tecnologías en el IES, el Tuenti, Física o química, la formación de un grupo de teatro, una entrevista a la profesora de Religión… ¡¡Animáos!!

¡IES así!

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Repaso de ortografía

ortografiaAquí os dejo unas actividades on-line para que repaséis las reglas de ortografía y de acentuación que hemos estudiado en estos dos primeros temas. Si tenéis dudas antes del examen, podéis planteármelas en los comentarios de esta entrada. La propia aplicación informática os dirá el resultado que habéis obtenido en cada prueba.

 

Ortografía de C y Z

 Ortografía de R y R fuerte

 Acentuación

Ortografía de G y J

 

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