El jardín del espejo de la luna

RELATO GANADOR DEL PRIMER PREMIO DE LA CATEGORÍA A

Autora: Chloe Ann Collins, de 1º ESO A

EL JARDÍN DEL ESPEJO DE LA LUNA

Había una vez una niña y su jardín. Pero este no era un jardín normal, era mágico y la única manera de llegar hasta allí era ir a través del espejo de la luna de la casa solariega de los Caligh´s. De modo que si se imagina el jardín y la niña, le diré la forma en que ella lo encontró por primera vez.

Fue en 1902 y la niña, Susie, se trasladó de la ciudad a una casa grande en el campo. Era la única casa en muchos kilómetros a la redonda. El terreno de alrededor también pertenecía a la casa. Susie tenía unos diez años cuando se trasladó a la casa y tenía muchas ganas de aventuras. Ella era alta, de ojos azules y cabello castaño.

Se trasladó a aquel lugar porque sus padres pensaban que sería mejor para ella, lejos de todos los peligros. Susie no quería ir con sus padres, sino quedarse con sus abuelos, porque había árboles para trepar y ríos para nadar. La única causa por la que fue era alejarse de la humanidad. ¿Hay alguien o algo que hacer aquí?, pensó Susie cuando llegó a la casa. Los árboles eran flacos y el río era un charco.

¡Este lugar es horrible!”, dijo Susie.

“No en verano. Ahora está durmiendo, pero el jardín se despertará muy pronto”, le dijo su madre.

“¿Por qué he tenido que venir?”, dijo Susie.

“Dijiste que querías venir y papá necesitaba mudarse a algún lugar tranquilo por su trabajo”, le dijo su madre.

Susie no respondió. ¿Tendría que esperar hasta el verano para vivir una aventura?

Llegaron a su nueva casa a las cinco de la tarde ese día. Se detuvieron en la puerta mientras una criada guardaba sus maletas dentro. Los Caligh´s eran gente rica, pero no eran malas personas. Abrieron la puerta de la casa y lunaespejoentraron en el pasillo. En la pared  había un espejo con la imagen de una luna grabada en él. Había también una chimenea, un reloj y una alfombra. Todos los muebles habían llegado el día antes. La madre de Susie fue a ver su habitación. Susie no cenó esa noche pues no tenía hambre así que se fue a su habitación a jugar.

Era una noche de luna llena y la luz pasaba a través de las cortinas y se reflejaba en su cara. Cuando el reloj dio las dos de la mañana, Susie decidió coger algo para comer. Estaba bajando por las escaleras, cuando se fijó en un espejo que su madre había comprado para la casa. Al principio todo era normal, pero cuando el reflejo de la luna llena dio en el espejo, éste se puso a brillar con una luz de color plata.

“¡Guau! ¡Qué mueble más extraño!”, pensó Susie mirando el espejo con asombro.

Comenzó a caminar hacia él como si estuviera en trance. Cuando la mano de Susie tocó el espejo, descubrió que no era sólido y cayó a través de él. Susie vio un mundo de aventuras arremolinándose a su alrededor. Era el jardín del espejo de la luna, que sólo abre sus puertas a los visitantes en luna llena y se cierra cuando amanece.

“Es hermoso”, pensó Susie emocionada.

lechuzaY una lechuza detrás de ella le contestó: “Es el jardín del espejo de la luna”.
¡Usted…, usted puede hablar!”, dijo Susie en estado de shock.

“Sí. Aquí pueden todos los animales. Has entrado en el jardín de la luna y ahora es tuyo para que puedas relajarte y jugar.”, dijo la lechuza.

 “Esto es hermoso”, repitió Susie.

“Sí lo es. También es nuestro hogar. Eres el primer humano que ha entrado aquí desde hace cincuenta años. Sólo gente especial puede pasar, el jardín los elige. Si tienes hambre, hay comida en el jardín de los conejos. Pregúntales a ellos. Yo me tengo que ir. Adiós.”   

Y con esa última palabra, la lechuza se fue volando entre los árboles.

 Susie corrió hasta un árbol y lo abrazó. Había diferentes tipos de árboles: manzanos, robles, alisos, hayas y olmos. Había un camino que se dirigía a el_jardxn_de_nochediferentes direcciones. Había fuentes, ríos, arroyos, rosales, un cielo azul y la luna llena. Sí, en lugar del sol en el cielo estaba la luna llena. Quiero decir que no se llamaría el jardín del espejo de la luna llena si hubiera un sol en el cielo, ¿no es cierto?

 

Susie empezó a subir al árbol que había abrazado hasta que alcanzó la cima desde la que se podía ver todo el jardín, que era enorme.

Esa noche nadó en el río, jugó con todos los animales, comió con los conejos, subió a los árboles, olió las rosas, admiró las fuentes y sonrió a la luna, que le había dado este maravilloso secreto para guardar y disfrutar.

Los castores que vivían cerca del río le habían dicho esa noche que ella tendría que volver a su casa antes de que la luna llena desapareciese o se perdería para siempre. También le advirtieron que sólo podría pasar por el espejo cuando hubiese luna llena.

Como la luna empezaba a esconderse y Susie no quería perderse para siempre, corrió hacia el lado del espejo, dijo adiós al jardín y se volvió a su casa.

Desde entonces, Susie vuelve todas las noches de luna llena al maravilloso jardín y el tiempo se le pasa muy rápido cuando está en él. Si sus padres van a visitarla por la noche, se la encuentran en su cama durmiendo.  

lunamorado

Susie vivió en esa casa toda su vida y cuando sus padres murieron la heredó. De esta manera, se fue transmitiendo en la familia de padres a hijos.

La magia del jardín del espejo de la Luna aún vive, dejando ver su gloria a alguien muy especial cada Luna Llena.

Y esa es la historia del jardín del espejo de la luna.

Chloe Ann Collins, 1º ESO A

 

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1 Response to “El jardín del espejo de la luna”


  1. 1 Daniela abril 23, 2009 en 7:12 pm

    ENHORABUENA, Chloe por tu trabajo. Realmente el premio es merecido.
    Me ha gustado mucho.


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