Continúa la historia…

Vamos a escribir un cuento entre todos. Lee atentamente los pasos que debes seguir:

  • Yo indicaré cómo debe empezar la historia en el primer comentario de esta entrada.
  • El primero en comentar debe copiar y pegar mi comentario inicial y después continuar el cuento (obviamente, la continuación debe guardar relación con lo anterior).
  • Cada comentario siguiente debe continuar con lo que agregó el anterior, siempre copiando y pegando el último comentario antes de empezar a escribir.
  • Tenéis que agregar cada uno un mínimo de tres líneas a la historia.
  • Si vuestros comentarios se superponen, tendré que publicar solo el primero de ellos. Para que esto no suceda, os aconsejo que penséis cómo vais a continuar la historia antes de empezar a escribir.
  • Tened cuidado con la ortografía y echadle imaginación.
  • Tenéis de plazo para escribir vuestra parte de la historia hasta el domingo a las 20.00 horas.
  • No os olvidéis de copiar y pegar en vuestro comentario lo que haya escrito en el anterior. De este modo, el último comentario contendrá la historia completa.

cuentos

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24 Responses to “Continúa la historia…”


  1. 1 Raquel Pelayo octubre 15, 2009 en 6:44 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más.

  2. 2 alvaro maza 1º D octubre 16, 2009 en 1:02 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.

  3. 3 diego largo 1ºD octubre 16, 2009 en 1:38 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.

  4. 4 Angela 1D octubre 16, 2009 en 2:42 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.

  5. 5 lorena diego octubre 16, 2009 en 3:57 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.

  6. 6 pol barrera 1º D octubre 16, 2009 en 4:32 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto. Nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban

  7. 7 paula corrales 1º d octubre 16, 2009 en 4:40 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creiamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.

  8. 8 manuel laguera 1d octubre 16, 2009 en 5:05 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.

  9. 9 ruben 1ºD octubre 16, 2009 en 8:02 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desapareció y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veíamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobus no bajó ninguno de nuestros otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobús y tampoco se bajaron compañeros. Fuimos a donde el conductor que nos dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.

  10. 10 raquel octubre 16, 2009 en 8:43 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desapareció y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veiamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobus no se bajó ninguno de sus otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobús y tampoco se bajaron compañeros. Fueron a donde el conductor que les dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.
    Entonces los niños decidieron llamar a sus padres pero nadie les cogía el telefono, fueron a casa de un amigo que era de otra clase y allí no abría la puerta nadie, porque…

  11. 11 beatriz gómez octubre 17, 2009 en 7:22 am

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desapareció y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veíamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobús no se bajó niniguno de sus otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobus y tampoco se bajaron compañeros fueron a donde el conductor que les dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.
    Entonces los niños decidieron llamar a sus padres pero nadie les cogía el telefono, fueron a casa de un amigo que era de otra clase y allí no abría la puerta nadie, porque…
    ¡se habían marchado! Llegamos a esa conclusión, mirando por la ventana, dentro de la casa no había muebles: ni camas, ni sofás, ni lámparas colgadas del techo…Todo eso nos resultó muy raro, así que nos fuimos.

  12. 12 Emilio Gutierrez octubre 17, 2009 en 10:02 am

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desaparecio y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veíamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobus no bajaron ninguno de sus otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobús y tampoco se bajaron compañeros. Fueron a donde el conductor que les dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.
    Entonces los niños decidieron llamar a sus padres pero nadie les cogía el telefono, fueron a casa de un amigo que era de otra clase y allí no abría la puerta nadie, porque…
    ¡se habían marchado! Llegamos a esa conclusión, mirando por la ventana, dentro de la casa no había muebles: ni camas, ni sofás, ni lámparas colgadas del techo…Todo eso nos resultó muy raro, así que nos fuimos.
    El grupo llegó a un campo de fútbol que estaba lleno de surcos. No había porterías, ni tampoco las casetas de los banquillos. Las líneas del campo estaban borradas y solo permanecía intacto el círculo central, aunque la hierba en ese círculo estaba quemada. Los chavales, asustados, discutían sobre el origen de aquellos surcos. En ese instante un gran estruendo interrumpió sus charlas.

  13. 13 Patricia Ruiz octubre 17, 2009 en 2:41 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desaparecio y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veíamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobus no bajaron ninguno de sus otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobús y tampoco se bajaron compañeros. Fueron a donde el conductor que les dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.
    Entonces los niños decidieron llamar a sus padres pero nadie les cogía el telefono, fueron a casa de un amigo que era de otra clase y allí no abría la puerta nadie, porque…
    ¡se habían marchado! Llegamos a esa conclusión, mirando por la ventana, dentro de la casa no había muebles: ni camas, ni sofás, ni lámparas colgadas del techo…Todo eso nos resultó muy raro, así que nos fuimos.
    El grupo llegó a un campo de fútbol que estaba lleno de surcos. No había porterías, ni tampoco las casetas de los banquillos. Las líneas del campo estaban borradas y solo permanecía intacto el círculo central, aunque la hierba en ese círculo estaba quemada. Los chavales, asustados, discutían sobre el origen de aquellos surcos. En ese instante un gran estruendo interrumpió sus charlas.
    Una luz potente cegó sus ojos, durante unos instantes no veían nada, les temblaban las piernas. El ruido cesó y una voz que parecía salir del centro de la luz les dijo que no lo habían hecho mal, pero que les quedaba mucho por aprender y que la solución a este misterio la tenía un hombre con gabardina y sombrero verde y un maletín marron en la mano. Solo tenían que preguntarle…

  14. 14 maria quintana octubre 17, 2009 en 2:59 pm

    quién tenía la llave de la puerta a la vida normal. Los niños lo buscaron por todos sitios: montañas, casas, parques… Ya cansados los niños intentaron buscar otra solución…

  15. 15 jose antonio lopez octubre 17, 2009 en 4:49 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desaparecio y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veíamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobus no bajaron ninguno de sus otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobús y tampoco se bajaron compañeros. Fueron a donde el conductor que les dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.
    Entonces los niños decidieron llamar a sus padres pero nadie les cogía el telefono, fueron a casa de un amigo que era de otra clase y allí no abría la puerta nadie, porque…
    ¡se habían marchado! Llegamos a esa conclusión, mirando por la ventana, dentro de la casa no había muebles: ni camas, ni sofás, ni lámparas colgadas del techo…Todo eso nos resultó muy raro, así que nos fuimos.
    El grupo llegó a un campo de fútbol que estaba lleno de surcos. No había porterías, ni tampoco las casetas de los banquillos. Las líneas del campo estaban borradas y solo permanecía intacto el círculo central, aunque la hierba en ese círculo estaba quemada. Los chavales, asustados, discutían sobre el origen de aquellos surcos. En ese instante un gran estruendo interrumpió sus charlas.
    Una luz potente cegó sus ojos, durante unos instantes no veían nada, les temblaban las piernas. El ruido cesó y una voz que parecía salir del centro de la luz les dijo que no lo habían hecho mal, pero que les quedaba mucho por aprender y que la solución a este misterio la tenia un hombre con gabardina y sombrero verde y un maletín marron en la mano. Solo tenían que preguntarle quién tenía la llave de la puerta a la vida normal. Los niños lo buscaron por todos sitios: montañas, casas, parques… Ya cansados los niños intentaron buscar otra solución, pero esa solución no llegaba así que decidieron buscar un buen sitio donde dormir un poco y tener las ideas más claras…

  16. 16 javier lavín octubre 18, 2009 en 11:46 am

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desaparecio y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veíamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobus no bajaron ninguno de sus otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobús y tampoco se bajaron compañeros. Fueron a donde el conductor que les dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.
    Entonces los niños decidieron llamar a sus padres pero nadie les cogía el telefono, fueron a casa de un amigo que era de otra clase y allí no abría la puerta nadie, porque…
    ¡se habían marchado! Llegamos a esa conclusión, mirando por la ventana, dentro de la casa no había muebles: ni camas, ni sofás, ni lámparas colgadas del techo…Todo eso nos resultó muy raro, así que nos fuimos.
    El grupo llegó a un campo de fútbol que estaba lleno de surcos. No había porterías, ni tampoco las casetas de los banquillos. Las líneas del campo estaban borradas y solo permanecía intacto el círculo central, aunque la hierba en ese círculo estaba quemada. Los chavales, asustados, discutían sobre el origen de aquellos surcos. En ese instante un gran estruendo interrumpió sus charlas.
    Una luz potente cegó sus ojos, durante unos instantes no veían nada, les temblaban las piernas. El ruido cesó y una voz que parecía salir del centro de la luz les dijo que no lo habían hecho mal, pero que les quedaba mucho por aprender y que la solución a este misterio la tenia un hombre con gabardina y sombrero verde y un maletín marron en la mano. Solo tenían que preguntarle quién tenía la llave de la puerta a la vida normal. Los niños lo buscaron por todos sitios: montañas, casas, parques… Ya cansados los niños intentaron buscar otra solución, pero esa solución no llegaba así que decidieron buscar un buen sitio donde dormir un poco y tener las ideas más claras…
    Por la mañana fueron a buscar comida para desayunar, pero las tiendas estaban vacías y los bares destrozados.Los niños habrientos fueron al I.E.S a buscar alguna respuesta.

  17. 17 Sergio Sañudo octubre 18, 2009 en 4:04 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desaparecio y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veíamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobus no bajaron ninguno de sus otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobús y tampoco se bajaron compañeros. Fueron a donde el conductor que les dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.
    Entonces los niños decidieron llamar a sus padres pero nadie les cogía el telefono, fueron a casa de un amigo que era de otra clase y allí no abría la puerta nadie, porque…
    ¡se habían marchado! Llegamos a esa conclusión, mirando por la ventana, dentro de la casa no había muebles: ni camas, ni sofás, ni lámparas colgadas del techo…Todo eso nos resultó muy raro, así que nos fuimos.
    El grupo llegó a un campo de fútbol que estaba lleno de surcos. No había porterías, ni tampoco las casetas de los banquillos. Las líneas del campo estaban borradas y solo permanecía intacto el círculo central, aunque la hierba en ese círculo estaba quemada. Los chavales, asustados, discutían sobre el origen de aquellos surcos. En ese instante un gran estruendo interrumpió sus charlas.
    Una luz potente cegó sus ojos, durante unos instantes no veían nada, les temblaban las piernas. El ruido cesó y una voz que parecía salir del centro de la luz les dijo que no lo habían hecho mal, pero que les quedaba mucho por aprender y que la solución a este misterio la tenia un hombre con gabardina y sombrero verde y un maletín marron en la mano. Solo tenían que preguntarle quién tenía la llave de la puerta a la vida normal. Los niños lo buscaron por todos sitios: montañas, casas, parques… Ya cansados los niños intentaron buscar otra solución, pero esa solución no llegaba así que decidieron buscar un buen sitio donde dormir un poco y tener las ideas más claras…
    Por la mañana fueron a buscar comida para desayunar, pero las tiendas estaban vacías y los bares destrozados.Los niños habrientos fueron al I.E.S a buscar alguna respuesta.
    Cuando llegaron buscaron por todos los rincones en busca de comida pero no había nada…pensaron en lo peor. Fue entonces cuando se encontraron al famoso hombre de gabardina y sombrero verde y con un maletín marrón en la mano. Se quedaron asombrados al verle. No tenía buen aspecto, su cara era horrible y fea. No sabían que decir hasta que uno de ellos le preguntó: ¿Cómo se llama y por qué esta usted aquí?

  18. 18 Lorena Blanco 1º D octubre 18, 2009 en 4:40 pm

    Cuando los alumnos del instituto, todavía medio dormidos, se bajaron del autobús en aquella fría mañana de octubre, nada hacía presagiar que ese día fuera a cambiar sus vidas de un modo radical. Por el contrario, se dirigieron hacia sus respectivas clases pensando que se enfrentaban a un día de instituto más. Pero cuando llegaron a su clase no había nadie ni nada. Aquello les resultó muy raro y por eso decidieron ir a jefatura para preguntárselo a los jefes de estudio. Pero… allí tampoco había nadie.
    Buscaron por todo el instituto, pero nada, cuando volvieron a clase todas las sillas, mesas y material escolar había desaparecido. Era algo muy extraño.
    Más tarde, decidieron salir a la calle, a avisar a las personas que pasaran por allí lo que estaba pasando dentro del I.E.S, pero nada, no pasaba nadie.
    Todos estaban asombrados al ver tal cosa. Cuando parecía que ya nadie iba a pasar por ahí, vieron a un señor de rostro espeluznante que rondaba por las afueras del IES. Nadie se atrevía a preguntarle nada.
    El señor se estaba acercando hacia nosotros y nos fuimos dentro. Allí cerramos la puerta con pestillo, pero el señor la abrió de un golpe, empezamos a correr y él nos perseguía por todo el instituto, nos fuimos a varias clases pero nos encontró. Seguimos corriendo y cuando nos dimos cuenta tres de nuestros compañeros ya no estaban.
    Teníamos mucho miedo. Creíamos que también desapareceríamos pero, entonces, leímos una nota de aquel señor que decía que el universo estaba en peligro y que intentaba ayudarnos.
    Entonces buscamos al señor y él nos teletransportó a un universo alternativo donde todo el mundo era feliz.
    Allí, en ese mundo, todos nuestros profesores y compañeros se lo pasaban muy bien y eran muy felices, pero en ese mismo instante todo el mundo volvió a desaparecer y solo se quedaron los niños de mi clase y el jefe de estudios.
    Después de unos minutos el jefe de estudios también desaparecio y nos quedamos nosotros solos.
    Salimos a la calle a ver si veíamos a alguien y vimos llegar a un autobús pero del autobus no bajaron ninguno de sus otros compañeros y en el asiento del conductor no había nadie.
    Más tarde vino otro autobús y tampoco se bajaron compañeros. Fueron a donde el conductor que les dijo que en las paradas del autobús no había nadie a quien recoger.
    Entonces los niños decidieron llamar a sus padres pero nadie les cogía el telefono, fueron a casa de un amigo que era de otra clase y allí no abría la puerta nadie, porque…
    ¡se habían marchado! Llegamos a esa conclusión, mirando por la ventana, dentro de la casa no había muebles: ni camas, ni sofás, ni lámparas colgadas del techo…Todo eso nos resultó muy raro, así que nos fuimos.
    El grupo llegó a un campo de fútbol que estaba lleno de surcos. No había porterías, ni tampoco las casetas de los banquillos. Las líneas del campo estaban borradas y solo permanecía intacto el círculo central, aunque la hierba en ese círculo estaba quemada. Los chavales, asustados, discutían sobre el origen de aquellos surcos. En ese instante un gran estruendo interrumpió sus charlas.
    Una luz potente cegó sus ojos, durante unos instantes no veían nada, les temblaban las piernas. El ruido cesó y una voz que parecía salir del centro de la luz les dijo que no lo habían hecho mal, pero que les quedaba mucho por aprender y que la solución a este misterio la tenia un hombre con gabardina y sombrero verde y un maletín marron en la mano. Solo tenían que preguntarle quién tenía la llave de la puerta a la vida normal. Los niños lo buscaron por todos sitios: montañas, casas, parques… Ya cansados los niños intentaron buscar otra solución, pero esa solución no llegaba así que decidieron buscar un buen sitio donde dormir un poco y tener las ideas más claras…
    Por la mañana fueron a buscar comida para desayunar, pero las tiendas estaban vacías y los bares destrozados. Los niños hambrientos fueron al I.E.S a buscar alguna respuesta.
    Cuando llegaron buscaron por todos los rincones en busca de comida pero no había nada… pensaron en lo peor. Fue entonces cuando se encontraron al famoso hombre de gabardina y sombrero verde y con un maletín marrón en la mano. Se quedaron asombrados al verle. No tenía buen aspecto, su cara era horrible y fea. No sabían qué decir hasta que uno de ellos le preguntó: ¿Cómo se llama y por qué esta usted aquí?
    Me llamo Felipe, yo soy el que tiene la solución a vuestro problema, soy el que tiene la llave de la puerta de la vida normal, os la entrego a cambio de que no digáis a nadie cómo es mi rostro.

  19. 19 Raquel Pelayo octubre 18, 2009 en 8:17 pm

    Enhorabuena por vuestro cuento cooperativo, chicos. En clase, corregiremos algunos errores, y le daremos un título y un final.

  20. 20 raquel bueno octubre 27, 2009 en 5:39 pm

    Y EL TÍTULO FINAL ES:
    ¿¿¿alguien lo sabe???

  21. 21 Raquel Pelayo noviembre 2, 2009 en 6:29 pm

    No sé cuál es el título, Raquel, pero aquí os dejo el desenlace final, añadido por Laura Herrería (1º D):

    Los niños, obviamente, aceptaron la petición de aquel hombre, pues tenían unas ganas enormes de volver a ver a sus familiares y amigos. El hombre les entregó la llave, pero empezó a desaparecer ante sus ojos y solo les dio tiempo a oír como decía “principal”… Entonces, los niños, tras pensar un buen rato, acudieron a la puerta del hall, es decir, a la puerta principal del IES. El problema es que había dos puertas, y ellos solo tenían una oportunidad. Dejaron la decisión al azar y… acertaron. A partir de ahí, todo volvió a la normalidad, pero ninguno de los chicos olvidaría jamás lo que había sucedido aquel día.

    Ahora ya podéis elegir un título, chicos.

  22. 22 patricia ruiz noviembre 2, 2009 en 7:52 pm

    Yo creo que la historia se deberia llamar “El misterio del I.E.S”.

  23. 23 Maria agosto 20, 2011 en 6:35 pm

    Buenas tardes, Profra. Raquel, es un gusto, encontrar personas como usted que cada estan haciendo algo nuevo por sus alumnos, la felicito y me gustaria , conocer mas sobre usted y sus trabajos. Soy Profra. en un Colegio de Bachilleres, pero encantaria llevar a la practica algunos trabajos como los que hace.
    Me encantó el cuento. La felicito por ser tan creativa. Mi correo es mma02042@hotmail.com tendrà algun correo?

  24. 24 Maria agosto 20, 2011 en 6:38 pm

    Muy buenos alumnos


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